Adelantar material, bloquear días de agenda y empezar un trabajo sin haber cobrado nada es uno de los mayores riesgos del autónomo. La solución lleva usándose toda la vida: pedir un anticipo o señal antes de empezar. Bien planteado, ni incomoda ni espanta clientes; al revés, filtra a los serios.

Por qué pedir un anticipo

  • Protege tu tesorería: no pones tú el dinero del material.
  • Compromete al cliente: quien paga una señal, va en serio.
  • Reduce impagos y cancelaciones: hay menos trabajos que se caen a mitad.
  • Te da margen: cobras algo desde el día uno, no al final.

Cuánto pedir

No hay una cifra única, pero hay referencias habituales:

Situación Anticipo habitual
Trabajo con mucho material 40 – 50 %
Servicio (sobre todo mano de obra) 20 – 30 %
Proyectos largos Pagos por hitos

La idea es que el anticipo cubra, como mínimo, lo que tú adelantas de tu bolsillo.

Cómo dejarlo claro en el presupuesto

El mejor momento para hablar del anticipo es en el propio presupuesto, no después. Así no hay sorpresas ni conversaciones incómodas. Incluye una línea de condiciones tipo:

Forma de pago: 40 % al aceptar el presupuesto y 60 % a la entrega.

Cuando las condiciones están escritas y el cliente acepta el presupuesto, está aceptando también esa forma de pago. Por eso importa que la aceptación quede registrada. Si quieres repasar qué debe incluir un presupuesto completo, lo tienes en cómo hacer un presupuesto paso a paso.

Anticipo no es lo mismo que factura

Cuando cobras el anticipo, tienes que emitir la factura correspondiente a ese pago; no es dinero “en negro”. Si tienes dudas sobre cuándo va cada documento, lo vimos en presupuesto o factura: diferencias.

Conclusión

Pedir un anticipo no es desconfiar del cliente: es trabajar como un profesional. Déjalo por escrito en el presupuesto, ajusta el porcentaje a lo que adelantas y cobrarás antes, con menos riesgo y con clientes más comprometidos.